Documental psicofonías (4ª parte)
Archivado en (Ciencia, Curiosidades, Fantasmas, Incógnitas, Vídeos) escrito por andersmalkav el 23-06-2010
fuente = “YouTube“.
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Las leyendas urbanas son relatos pertenecientes al folclore contemporáneo que, pese a contener elementos sobrenaturales o inverosímiles, se presentan como crónica de hechos reales sucedidos en la actualidad. Algunos parten de una base más o menos real, pero acaban exageradas o distorsionadas, con datos inconsistentes o contradictorios. Circulan a través del boca a boca, correo electrónico o medios de comunicación como prensa, radio, televisión o Internet. Suelen tener como trasfondo una “moraleja”.
Una misma leyenda urbana puede llegar a tener infinidad de versiones, situadas generalmente en el entorno de aquellos que las narran y reciben. Por su adecuación a la sociedad industrial y al mundo moderno reciben el calificativo de “urbanas”, que las opone a aquellas leyendas que, habiendo sido objeto de creencia en el pasado, han perdido su vigencia y se identifican con épocas pasadas. A menudo, el narrador presenta a los protagonistas de una leyenda urbana como conocidos o parientes de alguna persona cercana (por lo que se las conoce también como “historias que le pasó a un amigo”).
El término fue acuñado por el folclorista estadounidense Richard Dorson, quien definía leyenda urbana como una historia moderna “que nunca ha sucedido, contada como si fuera cierta”. Las historias en cuestión reciben diversas denominaciones por parte de quienes las usan y difunden: en Cuba, por ejemplo, se les conoce como bolas o cuentos de camino. En Colombia se les llama simplemente cuentos. Entre los mismos estudiosos, no falta quien prefiere catalogarlas como leyendas a secas, considerando que su función sigue siendo la propia de este género.
De Catalina II de Rusia se dice que murió al ser penetrada por un caballo. Según varios autores, la imagen promiscua de Catalina fue divulgada por parte de aquellos que envidiaban que una mujer en aquella época concentrara tanto poder acompañado de una brillante gestión.
El rasgo más importante de las leyendas urbanas es su carácter internacional: la historia del submarinista que es recogido accidentalmente por una avioneta contra incendios y la cual lo deja caer sobre el fuego causando su muerte, se cuenta con mínimas variaciones en su estructura en distintos lugares de América del Norte, Europa y Australia, por citar sólo algunos sitios por donde circula esta leyenda.
Pero no cualquier historia se convierte en una leyenda urbana. Esto sucede hasta que su difusión, con sus tintes respectivos, se generaliza en sitios -cuantos más mejor- alejados entre sí, y se torna una fuente de información para prever o evitar futuros hechos.
La leyenda urbana puede inspirarse en cualquier fuente, pero incluye siempre un elemento de misterio o incomprensibilidad, detalle importante en el suceso en sí que luego alcanza proporciones gigantescas y exageradas, casi fantásticas, pero que no dejan de ser improbablemente posibles, que se siente amenazador y que, por lo tanto, suscita la necesidad de invocar la protección del conocimiento colectivo. De allí que se transmitan fácilmente y se incorporen al acervo cultural como un signo de identidad grupal.

En cuanto al origen preciso de una leyenda urbana es prácticamente imposible de puntualizar, pues en algún sentido, aquel que cuenta que le contaron un “suceso extraño” pasa a convertirse en el primero que lo cuenta, como si se apropiase de la historia y la hiciera suya, cuando en realidad quizá ya haya tomado forma de creencia popular y tenga tiempo de haber sido divulgada. A lo mucho se especula sobre su aparición. Muchas de estas leyendas tienen nacimiento en distintos puntos de la geografía mundial, y pueden encontrarse bajo un nombre diferente o una versión de los hechos un poco distinta, dependiendo de las creencias del lugar en que se ubiquen, pero en resumen y en esencia seguirá siendo la misma. Esto tiene sus mejores ejemplos en la mitología del licántropo o de los vampiros, cuando “una” de las posibles explicaciones del primer caso pueda darse de la manera más sencilla y lógica, ahora con los adelantos médicos: el Síndrome del Hombre Lobo, conocido científicamente como Hipertricosis Universal Congénita, es una muy rara enfermedad que ocasiona el crecimiento desmesurado y continuo del cabello en el hombre en todo el cuerpo. Si pensamos que desde la Edad Media y es posible que desde mucho antes, sólo se tienen registrados aproximadamente 50 casos de esta anomalía, pues no resulta descabellado concluir que para un aldeano de aquellos tiempo descubrir una persona con esa condición le parecíera un lobo, es decir, un hombre lobo, el cual a través de cientos de años ha terminado por ser un ícono de la mercadotecnia. Sin hacer a un lado los horrores y prejuicios a los que habrán sometido a este tipo de persona, a veces la realidad supera con creces a la ficción. Una leyenda más actual sería la del Chupacabras, animal nocturno casi demoniaco que succionaba la sangre de animales de granja, mismo que se desprende de la leyenda clásica de los vampiros, y el cual no sería de sorprender que tuviera su origen en un simple gato montés o un chacal, o incluso haya sido creado en la mente de un muy ingenioso publicista.
Pero concretamente, en los ambientes urbanos las leyendas pueden poseer un origen más oscuro: el hombre que antes repartía caramelos envenenados a la puerta del colegio, hoy ofrece droga. Tienen una estructura más compleja (planteamiento, nudo y desenlace) que el chisme o cotilleo, además de que no tienen como fin, como aquellos, desacreditar a una persona en concreto, sea famosa o no, sino que abordan una “problemática” que afecta a un número más amplio de personas. Los chismes son frecuentemente hechos inventados con el fin de desmeritar o dañar el prestigio de determinada persona o sociedad, mismos que se dan a conocer en las comidas, discursos públicos o entrevistas de personajes eminentes, a través de situaciones embarazosas.
Por lo común, y a diferencia de los rumores y bulos, las leyendas urbanas se apoyan en una trama urdida meticulosamente en función del desenlace, que se condensa en una viñeta violentamente gráfica, a veces redondeada por un pequeño epílogo.
La leyenda urbana suele contarse como si fuera un suceso verdadero o, en su defecto, como noticia ambigua, que muy bien podrían haber ocurrido alguna vez. Ello exige que los personajes sean meros arquetipos anónimos, “un hombre”, “una mujer”, “una pareja” o “un conocido de un amigo”, el cual el narrador de la leyenda urbana no conoce personalmente, aunque situados siempre en escenarios concretos (una determinada ciudad, calle, país) para reforzar el realismo de un argumento que depende íntegramente del grado de verosimilitud de los detalles.
La acción contada por la historia generalmente se sitúa en un pasado impreciso pero inmediato, y el narrador suele aludir a fuentes de información “fiables” para conferir una aparente solidez a los puntos débiles de su historia. La más socorrida de dichas fuentes es el quimérico “amigo de un amigo”, inevitable protagonista de la historia y último eslabón de una cadena sin fin.
Aunque algunas de las leyendas urbanas tienen su principal fundamento en creencias religiosas, mitológicas o paranormales, la mayoría de ellas nacen puramente de hechos cotidianos y actuales. Aunque se conocen desde el siglo XIX, en los dos últimos ha tomado un gran impulso su difusión y creación, gracias al llamado fenómeno del Netlore (Net- de Internet. -Lore de Folclore). Un fenómeno que los medios de comunicación actuales crean con el rápido esparcimiento de las leyendas.
Los restos humanos de Walt Disney están guardados en un nicho junto con los de su familia. Jamás fue criogenizado o, cómo se suele decir, “congelado”. Esta afirmación es una de las leyendas urbanas que más persiste en el inconsciente colectivo.
Una leyenda urbana puede ser cierta, es decir, estar fundada en un hecho que tuvo lugar, pero adquiere su condición por los acontecimientos poco usuales que le rodean y que suelen ser ficticios: Walt Disney temía a los ratones. Pero también puede contener falsos datos nacidos a partir de hechos inventados: Walt Disney World estaría construido sobre un cementerio indígena, o que Walt Disney habría sido congelado, o exagerados debido a alguna característica peculiar: El nombre de la droga L.S.D. habría inspirado el título de una canción de The Beatles, “Lucy in the Sky with Diamonds”.
En muchas leyendas urbanas es difícil demostrar su veracidad: Sigmund Freud abusaba de la marihuana y temía a los helechos.
El mecanismo para que una leyenda urbana sea creíble es el mismo que cualquier noticia; de hecho, no hay diferencias sustanciales. Los sucesos se narran lo suficientemente bien, de modo que la leyenda tenga acción, ritmo, suspenso y sea cómplice. Si además se le añaden elementos violentos, como accidentes, con consecuencias mortales o físicos, la leyenda urbana impresiona más, creando a través de ella un aire de superstición, temor infundado y recelo contra los protagonistas de la historia.

Dos de las leyendas urbanas más extendidas son las de Verónica y la autoestopista fantasma, las cuales están extendidas por todo el mundo, y se han ido modernizado con el paso del tiempo. Por ejemplo, en las primeras versiones de la leyenda de Verónica no aparecía su imagen dentro de un espejo, sino que aparecía reflejada sobre la superficie del agua de un barril. En la leyenda de la autoestopista fantasma en su origen la chica no se subía a un coche sino que paraba a los jinetes y se montaba en la grupa de sus caballos. También son bastante populares las que tratan sobre asustadores de niños como El hombre del saco o El Coco. Los adultos recurren a estos personajes infundir miedo entre los niños con el propósito de obligarles a cumplir determinadas rutinas o mantenerles alejados de lugares, personas y acciones que se consideran peligrosos para ellos.
Después de estas leyendas urbanas que se podrían llamar originarias han surgido otras que paulatinamente han adquirido tanta fama como las anteriores. Estas leyendas originariamente aparecieron en un lugar específico y se consideraban como parte del folclore, pero con el paso del tiempo se han extendido por diferentes países cambiando algunos datos. Es el caso de la leyenda de la Santa Compaña española, cuyo origen no es claro pero también se encuentra presente en todo el mundo.
Están muy extendidas las leyendas urbanas relacionadas con el tráfico de órganos. La mayoría tratan de personas que han sido secuestradas con el único fin de extirparles un riñón después de asistir a una fiesta o de consumir alguna droga, generalmente en un lugar poco recomendable. La posible moraleja de esta leyenda urbana es que uno no debe fiarse de los desconocidos.
Otra leyenda urbana muy conocida en españa es la del extraño incidente del progama televisivo “Sorpresa, Sorpresa” en los 90. Se decía que El cantante Ricky Martin se llevó una desagradable sorpresa al encontrar a la niña que iba a sorprender jugando con su perro y con un bote de mermelada.
Existen numerosas leyendas acerca de la Coca-Cola y sus propiedades. De este producto se ha dicho que su fórmula es secreta, que es capaz de descomponer trozos de carne, que desatasca las tuberías, que sirve para aflojar los tornillos, que límpia las manchas de grasa en la ropa. Se ha demostrado que todo esto forma parte de la leyenda urbana. También mucha gente cree que en Estados Unidos se realizó una prueba en un cine para comercializar la bebida. El supuesto experimento fue realizado por James Vicary en 1957 y consistía en incluir uno o dos fotogramas por minuto con la marca. En 1962 Vicary fue entrevistado por la revista Advertising Age y declaró que el experimento en realidad era una mentira que se llevó a cabo debido a que su empresa pasaba por dificultades económicas. Por lo tanto no se puede afirmar con certeza ni la realización de la prueba ni sus resultados.
Existen bastantes leyendas urbanas sobre celebridades, suelen estar destinadas a perjudicar su imagen pública. Se habla también de la presunta muerte de Paul McCartney (ex bajista de The Beatles) en un accidente de tránsito en 1966 y del doble que lo sustituyó a partir de entonces. Los fans decían haber encontrado pruebas del hecho en los discos posteriores a aquel año… Se ha dicho que Josh Saviano, actor que apareció en la serie Los Años Maravillosos (1988-1993), era en realidad el cantante Marilyn Manson. Otra leyenda muy conocida es aquella que dice que el rey Juan Carlos I recoge autoestopistas en su moto y se los lleva de clubs de alterne.
Las leyendas urbanas más actuales que han surgido se han incorporado a las nuevas tecnologías y a los tiempos actuales. Es el caso de la leyendas urbanas como “la pandilla sangre” y otras relacionadas con el campo de las computadoras, la informática e Internet. Al igual que otras leyendas urbanas, se han extendido y tienen diversas versiones. Por ejemplo, la de un viajero del tiempo, John Titor, que se comunicó por MSN Messenger y reveló acontecimientos del futuro.
Otras leyendas urbanas son que los taiwaneses comen fetos de bebés, que en los restaurante chinos se sirve carne de perro, que en las alcantarillas de Nueva York viven cocodrilos, que los cienciólogos comen bebés o los supuestos usos criminales de la escopolamina.
Desde la antigüedad existen esfuerzos por racionalizar los cuentos urbanos. Probablemente el primero fue Evémero de Mesene, creador de la tendencia exegética o hermenéutica conocida como evemerismo, que interpreta científicamente la existencia de dioses como fruto de un proceso de acumulación legendario, en torno a determinadas personas mortales reales como forma de agradecimiento a la labor heroica o beneficiosa de éstas.
Psicológicamente puede servir como medio de aceptación entre un grupo de personas, necesidad de reconocimiento o sobresalir entre otros individuos de similar educación o entrenamiento, diversión, creación de canales alternativos de comunicación, rebeldía frente a fuentes oficiales o públicas, alarmar o infundar un temor absurdo. Poseen un interés social también las leyendas urbanas que documentan temores a las minorías o al poder establecido, al que se hace responsable de todos los males habidos y por haber.
Algunos argumentos para desmontar leyendas urbanas son:

* Las supersticiones sobre la enfermedad de la rabia dieron lugar a la leyenda del vampiro (sus síntomas son la hidrofobia o miedo al agua, y el temor a los reflejos del vidrio; el contagio por medio de la mordedura; la fotofobia o miedo a la luz del sol y la preferencia por los ambientes nocturnos; las mordeduras, la asociación con los murciélagos que transmiten dicha enfermedad, y la facultad de poderse transformar en fieros animales asociada a las convulsiones de la enfermedad y a las fuentes de contagio, etc.). Las perturbaciones causadas en el sistema nervioso y en el nervio óptico por las emisiones inaudibles de sonido de una cierta baja frecuencia causadas por corrientes de agua o aire o por vibraciones de aparatos eléctricos dan lugar a alucinaciones monocromas -de un solo color- en la visión periférica y a la creencia en fantasmas que se explican alternativamente como apariciones sobrenaturales.
* La hipoxia cerebral y un bajo riego sanguíneo provocan alucinaciones autoscópicas cuyo origen se ha determinado en un punto concreto de la corteza cerebral; así como, según la hipótesis formulada por Carl Sagan, a la revisión de los primeros recuerdos del nacimiento (salir de un estrecho y oscuro túnel a una luz brillante (alucinación autoscópica), encontrarse a gente conocida -en realidad unas figuras paternas-, sentirse a gusto con las endorfinas de la leche materna, etc.) en una serie de alucinaciones que la mente adulta interpreta en forma mística, cual “experiencias religiosas” en el umbral de la muerte, cuando en realidad poseen una explicación científica más sencilla y realista. Por otra parte, muchas de las supersticiones urbanas ocultan algún tabú moral, ético, social o psíquico de difícil verbalización.
* Los rayos esféricos provocados en las altas capas de la atmósfera, los globos meteorológicos o los ensayos secretos de vehículos a reacción de despegue vertical dan lugar a la creencia de ovnis, así como han sido vistos siempre históricamente en la forma de las aeronaves de su tiempo. Cuando los hermanos Montgolfier construyeron globos empezaron a avistarse extraños objetos circulares volando por toda Francia. Cuando los dirigibles empezaron a volar empezaron a verse cilindros con ventanas o cigarros alargados. Las pruebas de nuevos aviones, el estreno de series y películas de ciencia ficción como Ultimátum a la Tierra, el uso de drogas psicodélicas así como la paranoia de la Guerra fría, la posesión de misiles y de bombas atómicas y los avances de la genética suscitaron el avistamiento de platillos volantes, los contactos con alienígenas y las religiones extravagantes.
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Hemos terminado el ciclo dedicado al tema de “Leyendas Urbanas”, compuesto por 4 artículos explicativos, un completo archivo de imágenes y un total de 3 vídeos que componen un detallado documental sobre el tema.
Leyendas urbanas (introducción)
Leyendas urbanas (argumentos científicos)
Leyendas urbanas (fundamentos)
Leyendas urbanas (algunos ejemplos)
Archivo de imágenes de leyendas urbanas
Documental leyendas urbanas (1ª parte)
Documental leyendas urbanas (2ª parte)
Documental leyendas urbanas (3ª parte)
Espero que les sea de provecho y disfruten de ellos tanto como lo hicimos nosotros al ir descubriendo sus misterios.
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En el campo de la denominada ufología, se llama abducción al supuesto acto en el cual uno o más seres extraterrestres toman a un ser vivo terrestre contra su voluntad (lo secuestran) y lo llevan a algún sitio determinado, generalmente a su propia nave espacial.
Quienes dicen haber sido testigos o sufrido una supuesta abducción, suelen relatar el haber entrado a una sala como un laboratorio, donde los extraterrestres en las últimas décadas estarían realizando siempre los mismos experimentos. Sea cual sea el caso, tras ser retornados del secuestro algunos comentan tener alguna anomalía en su organismo, tales como la presencia de objetos metálicos dentro del cuerpo.
Otra característica es que los testigos aseguran haber sufrido un lapso importante de «tiempo perdido», es decir, que sienten una rara sensación de haber pasado un tiempo prolongado, pero no recuerdan absolutamente nada o casi nada de ese lapso transcurrido.
La abducción estaría precedida por la pérdida de la voluntad y de la conciencia. El interior de la nave a donde serían conducidos los abducidos, por lo general es descrito como una sala redonda y con cúpula, iluminada por una luz difusa que parece salir de las paredes y del piso.
Otros puntos en común serían: pesadillas reiterativas, cicatrices o marcas en el cuerpo de origen desconocido, fobias repentinas a objetos, olores o ruidos.
Lo interesante es que la mayoría de los supuestos abducidos a lo largo y ancho del planeta cuentan, sin conocerse entre sí, similares historias de los acontecimientos.
Por su parte, el folklorista Thomas E. Bullard realizó un estudio sobre trescientos nueve casos de este tipo, mostrando que siguen cierto orden y en el que destacan ocho episodios clave. A saber: captura, examen, deliberación, excursión, viaje a otros mundos, teofanía, regreso y consecuencias. Si bien todos los elementos no aparecen en todos los casos, según él y sus propios criterios acerca de que se considera captura, examen, deliberación, excursión, viaje a otros mundos, teofanía, regreso y consecuencias, hay un 84 por ciento de situaciones en los que el orden se cumple.
Una característica fundamental que dicen vivir los supuestos abducidos es la amnesia o «tiempo perdido», en el argot que popularizó al principio de la década de los ochenta el investigador neoyorquino Budd Hopkins, autor del libro Missing Time, en 1981. Esta amnesia casi siempre impide a los protagonistas recordar el meollo del incidente. Por ejemplo, una persona vive una situación extraña de una supuesta abducción o visita extraterrestre a una determinada hora. Más tarde, al mirar su reloj, ve que han pasado varias horas, pero no recuerda bien qué ocurrió en ese lapso. Siente que ha pasado un lapso de tiempo, del cual no recuerda bien qué aconteció. A veces son horas, y otras, días.
Lo ocurrido durante ese tiempo perdido supuestamente puede saberse mediante regresión hipnótica, mediante las cuales se somete al abducido a un estado de hiperrelajación en el que las imágenes que la memoria consciente se resiste a recordar afloran progresivamente. Es muy posible que el abducido recuerde el principio del episodio: por ejemplo, una luz muy fuerte que le cierra el paso mientras viaja de noche en su automóvil; una estrella que cae del cielo y se posa en un prado cercano, donde se resuelve en un «platillo volante», un súbito paro de todos los sistemas eléctricos del automóvil, un tiempo perdido, unas horas en las que el sujeto no sabe dónde ha estado, etc.
Mediante la regresión hipnótica, profesionales como el hipnólogo psiquiatra estadounidense Leo Sprinkle, el hipnólogo y psiquiatra estadounidense Berthold Schwarzy y el hipnólogo e ingeniero estadounidense James Harder, han conseguido obtener relatos de varios centenares de abducciones. Este último investigador llegó a estudiar 104 casos, de los cuales el 39 por ciento eran varones y un 16 por ciento se trataba de niños acompañados de adultos. El 50 por ciento eran parados o trabajadores no especializados, un 10 por ciento oficinistas y alrededor de un 5 por ciento estudiantes universitarios. Lo que en líneas generales «implica un nivel ocupacional o educativo relativamente elevado».
Hay algo que sorprende en un primer momento en estos testimonios, el parecido que todos presentan entre sí, y al mismo tiempo lo parecido que son con las historias que se difunden en la televisión. Hasta tal punto es así porque, según dice el estudioso británico John Rimmeren en su obra The Evidence for Alien Abductions (1984), basándose solamente en relatos bien documentados ha podido construir un «modelo» de abducción, según el cual las personas abducidas (pertenecientes a ambos sexos, aunque con preponderancia del masculino) son seres humanos sanos, normales y no interesados particularmente por el problema Ovni.
El escritor español Antonio Ribera, en su obra Secuestrado por extraterrestres (1981), escribe: «Los sujetos, por lo general, recuerdan el principio y el final del episodio, pero la parte central del mismo —la más importante— ha sido borrada de su mente consciente. Este borrado ha sido hecho sin duda mediante la hipnosis: se les ha impuesto un bloqueo para que no recuerden unas experiencias, que en ocasiones podrían resultar muy traumáticas».
El problema es que la técnica de regresión hipnótica no es en absoluto fiable. La hipnosis es un estado en el que el individuo es altamente sugestionable y está demostrado que no es fiable en absoluto a la hora de relatar recuerdos veraces. Peor todavía, en estado de hipnosis se tiende a inventar recuerdos, con lo que la regresión hipnótica pasa de ser un argumento a favor a un argumento en contra de la tesis ufológica de las abducciones.
Así ocurrió en los Estados unidos cuando de repente salieron a la luz toda una avalancha de supuestos casos en los que individuos sometidos a terapia hipnótica de repente parecieron recordar como en su infancia habían sido sometidos a todo tipo de vejaciones sexuales e incluso obligados a participar en actos satánicos por sus propios padres, descubriéndose posteriormente (cuando la vida de dichos padres ya había sido arruinada por los medios de comunicación e incluso por sentencias condenatorias) que efectivamente todo era consecuencia de un falso recuerdo introducido mediante la terapia hipnótica. Aunque también hay que decir que esto no explica los supuestos sucesos de «tiempo perdido» y las supuestas marcas y/o cicatrices en el cuerpo de los aparentemente abducidos, que por otra parte se pueden explicar con argumentos diferentes.
Científicamente la explicación más plausible en las supuestas abducciones sucedidas mientras se duermen, es que los relatos surgen como explicación a episodios de parálisis del sueño y/o en sueños lúcidos no controlados.
En general las alucinaciones que se tienen durante la parálisis del sueño, serían sueños con algunas de las características de los sueños lúcidos, que se perciben reales mientras sucede el fenómeno; pero que sin embargo al despertar las personas que creen haber sido víctimas, recuerdan el hecho como real, llegando incluso a reconocerlo como un acontecimiento vivido realmente durante el resto de sus vidas.
En relación a los casos de quienes relatan haber sido «secuestrados» mientras caminaban, trabajaban, o incluso cuando conducían su automóvil (como es el caso de los célebres Betty y Barney Hill) se explicarían por el papel de las influencias culturales. Esta explicación se basa en que los relatos de abducción se han incrementado después de que las historias sobre extraterrestres y las abducciones empezasen a aparecer en el cine y la televisión. La historia de los Hill fue popularizada por el periodista John G. Fuller, dando comienzo a una era de supuestas abducciones que seguían un patrón similar al descrito por los Hill, hoy en día asumido culturalmente. Esto en teoría dificulta el trabajo de los ufólogos, ya que deben descartar los casos en los que se demuestra que la «víctima» sólo tuvo un episodio paranoico, por lo que resulta más complicado dar con casos en los que aparentemente sí sucedió una abducción real. En cualquier caso, la posibilidad de «episodio paranoico» es anecdótico: no es necesario en absoluto sufrir algún tipo de inestabilidad mental para sufrir episodios de parálisis de sueño y autoconvencerse de haber sido abducido por algún tipo de entidad. En realidad, los episodios de parálisis de sueño no dan lugar sólo a interpretaciones del tipo abducción, también son interpretados como visitas de ángeles, posesiones demoníacas…
Igualmente muchos de los individuos que dicen haber sido abducidos, se les ha hecho recordar el supuesto suceso mediante hipnosis. Lo cual puede permitir que el individuo sea sugestionado o autosugestionado mediante hipnosis, induciéndole, voluntaria o involuntariamente, falsos recuerdos.
Todas estas posibles explicaciones, según los creyentes, indican que no alcanzarían a ser totales ya que habría casos de personas que dicen haber sido abducidas habiéndoseles detectado pequeñísimos objetos compuestos por metales y/o cristales (implantes) en diversas zonas del cuerpo, como la nariz, cráneo, orejas, pies y manos. Localizados con el escáner y por radiografías, algunos se han extraído para ser examinados (aunque nunca se trata de materiales desconocidos o con características que solo se esperaría encontrar en otro planeta, siendo siempre materiales comunes)
Los creyentes indican que, el 25 de septiembre de 1986, la revista estadounidense Nature publicaba una inquietante carta firmada por siete miembros del Departamento de Genética del hospital Winston Churchill (en Oxford), en la que pedían ayuda para identificar un misterioso objeto que habían detectado en unos rutinarios análisis cromosómicos de un paciente. Hasta hoy ninguno de los intentos de aclarar el enigma han resultado válidos, y este «implante» sigue desafiando a la opinión médica. Sin embargo los críticos indican que el valor e importancia de una carta no es el mismo que un artículo publicado en una revista científica, además de que la carta no tiene relación con el supuesto fenómeno de la abducción. Este caso es otro ejemplo de como los creyentes en el fenómeno de la abducción se agarran de variados argumentos desde la ignorancia.
A partir del argumento que desde el pasado más remoto, el ser humano ha tratado de expresar lo que veía de acuerdo con su entendimiento, relacionando las distintas manifestaciones con objetos conocidos, manteniendo de esta forma la semejanza con lo observado; hay creyentes que postulan que si estos vehículos aéreos podrían haber sido tripulados, produciéndose el contacto con los eventuales observadores, y transmitiéndoles enseñanzas diversas. Así indican que cabe la posibilidad de que se les pudo haber llamado a estas «naves»… vehículo de los dioses, carros de fuego, vímanas, discos solares, nubes, nubes de fuego, el bórax resplandeciente, nubes con ángeles (en el Corán islámico). carro de flores (en el Ramaiana hinduista), escudo que vuela, luces cósmicas, perlas luminosas, discos solares, flechas ígneas, serpiente de las nubes, escudo yaciente, esferas transparentes, y otros cientos de nombres en distintas culturas planetarias, como un posible ejemplo de las distintas naves aéreas que surcaban los cielos en épocas lejanas en el tiempo.
Así, hay creyentes en el fenómeno de la abducción, que igualmente afirman también que varios personajes de la antigüedad, tales como algunos personajes indicados en relatos bíblicos y pre-bíblicos habrían sido abducidos en supuestas «nubes» o carros de fuego a través los cuales «ascendieron a los cielos». El caso del profeta Ezequiel, o de Elías (ascendiendo al Cielo a través de un carro de fuego que provenía del cielo), o incluso la Virgen María o el propio Jesucristo (subiendo ambos al Reino de Dios a través de una nube) hace lanzar a algunos ufólogos la idea de que el fenómeno no es solamente actual, sino que existió a través de los años, incluso en la más remota antigüedad.
Frente a estos argumentos, los críticos, la comunidad científica y escépticos indican que la hipótesis de la abducción no deja de ser una explicación ad hoc ya que las nubes y carros de fuego podrían ser metáforas para un relato religioso y no hay ninguna evidencia de que esos relatos deban ser interpretados de otra forma. Aunque para otros no se trataría de una explicación ad hoc, sino de un argumento desde la ignorancia: no se sabe con un 100% de seguridad a que se refieren esas historias, por lo tanto «tienen que tratarse de extraterrestres». El argumento desde la ignorancia es aplicable a muchas de las afirmaciones de vida extraterrestre visitándonos.
El caso de los Hill popularizó las historias de abducciones, siendo una abducción que posteriormente se demostró como un producto de la imaginación de walo en la pareja, combinada con falsos recuerdos inducidos bajo hipnosis y que la pareja asumió como auténticos.
El caso comenzó cuando la pareja avistó un objeto que no identificaron cuando volvían de madrugada a casa, el 19 de septiembre de 1961. Según el relato, Barney Hill habría observado el objeto con prismáticos y le pareció ver formas humanoides a través de las ventanillas, lo que le hizo pensar que se trataba de un avión. Betty, en cambio, dice que en ese momento estaba convencida de que era un platillo volante, e hizo llamadas durante los días siguientes a la Base de la Fuerza Aérea de Pease para informar de lo que había visto, y se compró y leyó varios libros sobre platillos volantes. También escribió al autor de uno de ellos (Donald E. Keyhoe) relatándole lo que había vivido. En ninguna de esas cartas ni en las llamadas que hizo habló nunca de ninguna abducción. Estas salieron a la luz unos tres años después, cuando la pareja se sometió a tratamiento por el psiquiatra Benjamin Simon y narraron la abducción, describiendo al que sería el prototipo de extraterrestre durante las décadas siguientes.
Durante los años setenta la historia de los Hill se popularizó y se filmó una película sobre el tema. Después de la emisión de la película, los relatos sobre abducciones se multiplicaron: en los treinta años precedentes a 1978 (año de emisión de la película) se habían constatado cincuenta abducciones, todas declaradas después de la de los Hill, y durante los dos años siguientes a la emisión se declararon cien. Sobre esto, los creyentes afirman que todas las posteriores denuncias de abducción no serían inventadas solo por el hecho de que la gente podría haber tenido anteriormente la posibilidad de haber visto y/o escuchado la historia de los Hill y sus repercusiones.
La descripción que Betty hizo de los extraterrestres incluía, entre otras cosas, unos ojos «envolventes», algo nada frecuente en la ufología de la época, pero lo significativo de la descripción es que, doce días antes de dar esa descripción (bajo hipnosis), en la serie televisiva de ficción Más allá del límite habían aparecido unos extraterrestres similares a los de la descripción.
Betty también describió que en la nave le habían mostrado un mapa estelar, que consistía en una representación tridimensional que había visto a una distancia de alrededor de un metro. Tras las sesiones de hipnosis la animaron a dibujarlo: consistía en 26 posiciones correspondientes a estrellas. El trabajo de interpretarlo se lo tomó Marjorie Fish, una profesora de básica de 34 años (en 1966) aficionada a la astronomía. Utilizó bolas colgadas del techo de una habitación para representar las estrellas, y suponiendo que las esferas más grandes correspondían a las estrellas Zeta Reticuli 1 y 2, de donde supuestamente procederían los extraterrestres. Al final encontró una configuración que le pareció adecuada para identificar quince de las estrellas, pero suele obviarse que no fue capaz de encontrar una ubicación para las otras once. En realidad, para una configuración tridimensional dada de puntos, existen literalmente millones de configuraciones posibles dependiendo del punto de vista sobre el conjunto: pueden hallarse multitud de interpretaciones posibles.
Existe la creencia de que se descubrió que ζ Reticuli era doble después de 1961, cuando supuestamente le fue revelado a Betty por los extraterrestres. En realidad, basta con echar un vistazo al catálogo SIMBAD, buscar ambas componentes (ζ Reticuli 1 y ζ Reticuli 2) y realizar una búsqueda de referencias en un amplio rango para ver que ambas están referenciadas en la literatura especializada por lo menos desde 1950.
Los creyentes de este caso, utilizan como presunto argumento el hecho que se desconoce es si los Hill sabían de astronomía ya que es un misterio el hecho de que hubieran descrito a ζ Retículi con relativa precisión.
El científico estadounidense Carl Sagan, manifestó que el mapa dibujado por Betty no mostraba muchas semejanzas con el real y que pudiendo elegir un gran número de estrellas viéndolas desde cualquier punto de la Tierra, se puede encontrar parecido, con casi cualquier mapa que se dibuje, más incluso si este incluye líneas entre puntos como el de los Hill. Por tanto, concluye Carl Sagan, el mapa no es una prueba válida, para una afirmación extraordinaria.
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Hemos terminado el ciclo dedicado al tema de “Abducción”, compuesto por 1 artículo explicativo, un completo archivo de imágenes y un total de 5 vídeos que componen un detallado documental sobre el tema.
Archivo de imágenes de abducción
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Documental abducción (2ª parte)
Documental abducción (3ª parte)
Documental abducción (4ª parte)
Documental abducción (5ª parte)
Espero que les sea de provecho y disfruten de ellos tanto como lo hicimos nosotros al ir descubriendo sus misterios.
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