
Hemos terminado el ciclo dedicado al tema de “Leyendas Urbanas”, compuesto por 4 artículos explicativos, un completo archivo de imágenes y un total de 3 vídeos que componen un detallado documental sobre el tema.
Leyendas urbanas (introducción)
Leyendas urbanas (argumentos científicos)
Leyendas urbanas (fundamentos)
Leyendas urbanas (algunos ejemplos)
Archivo de imágenes de leyendas urbanas
Documental leyendas urbanas (1ª parte)
Documental leyendas urbanas (2ª parte)
Documental leyendas urbanas (3ª parte)
Espero que les sea de provecho y disfruten de ellos tanto como lo hicimos nosotros al ir descubriendo sus misterios.

Dos de las leyendas urbanas más extendidas son las de Verónica y la autoestopista fantasma, las cuales están extendidas por todo el mundo, y se han ido modernizado con el paso del tiempo. Por ejemplo, en las primeras versiones de la leyenda de Verónica no aparecía su imagen dentro de un espejo, sino que aparecía reflejada sobre la superficie del agua de un barril. En la leyenda de la autoestopista fantasma en su origen la chica no se subía a un coche sino que paraba a los jinetes y se montaba en la grupa de sus caballos. También son bastante populares las que tratan sobre asustadores de niños como El hombre del saco o El Coco. Los adultos recurren a estos personajes infundir miedo entre los niños con el propósito de obligarles a cumplir determinadas rutinas o mantenerles alejados de lugares, personas y acciones que se consideran peligrosos para ellos.
Después de estas leyendas urbanas que se podrían llamar originarias han surgido otras que paulatinamente han adquirido tanta fama como las anteriores. Estas leyendas originariamente aparecieron en un lugar específico y se consideraban como parte del folclore, pero con el paso del tiempo se han extendido por diferentes países cambiando algunos datos. Es el caso de la leyenda de la Santa Compaña española, cuyo origen no es claro pero también se encuentra presente en todo el mundo.
Están muy extendidas las leyendas urbanas relacionadas con el tráfico de órganos. La mayoría tratan de personas que han sido secuestradas con el único fin de extirparles un riñón después de asistir a una fiesta o de consumir alguna droga, generalmente en un lugar poco recomendable. La posible moraleja de esta leyenda urbana es que uno no debe fiarse de los desconocidos.
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Pero no cualquier historia se convierte en una leyenda urbana. Esto sucede hasta que su difusión, con sus tintes respectivos, se generaliza en sitios -cuantos más mejor- alejados entre sí, y se torna una fuente de información para prever o evitar futuros hechos.
La leyenda urbana puede inspirarse en cualquier fuente, pero incluye siempre un elemento de misterio o incomprensibilidad, detalle importante en el suceso en sí que luego alcanza proporciones gigantescas y exageradas, casi fantásticas, pero que no dejan de ser improbablemente posibles, que se siente amenazador y que, por lo tanto, suscita la necesidad de invocar la protección del conocimiento colectivo. De allí que se transmitan fácilmente y se incorporen al acervo cultural como un signo de identidad grupal.
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Algunos argumentos para desmontar leyendas urbanas son:
* Las supersticiones sobre la enfermedad de la rabia dieron lugar a la leyenda del vampiro (sus síntomas son la hidrofobia o miedo al agua, y el temor a los reflejos del vidrio; el contagio por medio de la mordedura; la fotofobia o miedo a la luz del sol y la preferencia por los ambientes nocturnos; las mordeduras, la asociación con los murciélagos que transmiten dicha enfermedad, y la facultad de poderse transformar en fieros animales asociada a las convulsiones de la enfermedad y a las fuentes de contagio, etc.). Las perturbaciones causadas en el sistema nervioso y en el nervio óptico por las emisiones inaudibles de sonido de una cierta baja frecuencia causadas por corrientes de agua o aire o por vibraciones de aparatos eléctricos dan lugar a alucinaciones monocromas -de un solo color- en la visión periférica y a la creencia en fantasmas que se explican alternativamente como apariciones sobrenaturales.
* La hipoxia cerebral y un bajo riego sanguíneo provocan alucinaciones autoscópicas cuyo origen se ha determinado en un punto concreto de la corteza cerebral; así como, según la hipótesis formulada por Carl Sagan, a la revisión de los primeros recuerdos del nacimiento (salir de un estrecho y oscuro túnel a una luz brillante (alucinación autoscópica), encontrarse a gente conocida -en realidad unas figuras paternas-, sentirse a gusto con las endorfinas de la leche materna, etc.) en una serie de alucinaciones que la mente adulta interpreta en forma mística, cual “experiencias religiosas” en el umbral de la muerte, cuando en realidad poseen una explicación científica más sencilla y realista. Por otra parte, muchas de las supersticiones urbanas ocultan algún tabú moral, ético, social o psíquico de difícil verbalización.
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Las leyendas urbanas son relatos pertenecientes al folclore contemporáneo que, pese a contener elementos sobrenaturales o inverosímiles, se presentan como crónica de hechos reales sucedidos en la actualidad. Algunos parten de una base más o menos real, pero acaban exageradas o distorsionadas, con datos inconsistentes o contradictorios. Circulan a través del boca a boca, correo electrónico o medios de comunicación como prensa, radio, televisión o Internet. Suelen tener como trasfondo una “moraleja”.
Una misma leyenda urbana puede llegar a tener infinidad de versiones, situadas generalmente en el entorno de aquellos que las narran y reciben. Por su adecuación a la sociedad industrial y al mundo moderno reciben el calificativo de “urbanas”, que las opone a aquellas leyendas que, habiendo sido objeto de creencia en el pasado, han perdido su vigencia y se identifican con épocas pasadas. A menudo, el narrador presenta a los protagonistas de una leyenda urbana como conocidos o parientes de alguna persona cercana (por lo que se las conoce también como “historias que le pasó a un amigo”).
El término fue acuñado por el folclorista estadounidense Richard Dorson, quien definía leyenda urbana como una historia moderna “que nunca ha sucedido, contada como si fuera cierta”. Las historias en cuestión reciben diversas denominaciones por parte de quienes las usan y difunden: en Cuba, por ejemplo, se les conoce como bolas o cuentos de camino. En Colombia se les llama simplemente cuentos. Entre los mismos estudiosos, no falta quien prefiere catalogarlas como leyendas a secas, considerando que su función sigue siendo la propia de este género.
De Catalina II de Rusia se dice que murió al ser penetrada por un caballo. Según varios autores, la imagen promiscua de Catalina fue divulgada por parte de aquellos que envidiaban que una mujer en aquella época concentrara tanto poder acompañado de una brillante gestión.
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